por Juan Vergillos

PREMIO NACIONAL DE FLAMENCOLOGÍA

Ha publicado novelas, ensayos, libros divulgativos, relatos, poemas y letras de canciones. Ha escrito y dirigido espectáculos de danza y de cante flamenco. Ha dirigido festivales de flamenco y otras artes escénicas. Ha ofrecido conferencias, talleres y espectáculos en teatros, festivales, colegios y universidades de Europa y América. Colabora habitualmente en la prensa generalista y especializada. Dirige el blog Vaivenes Flamencos.







lunes, 27 de diciembre de 2010

martes, 21 de diciembre de 2010

Rocío Molina, Premio Nacional de Danza (y 3, esta vez sí)

Como algunos me habéis expresado la dificultad que tenéis para leer la página del Diario de Sevilla que reproduje hace unas semanas, con mi primera crítica-reseña de Rocío Molina, flamante Premio Nacional de Danza, os la ofrezco otra vez, en este caso precedida de una transcripción.


XLIII Festival de Cante de las Minas.


Segunda Semifinal del Concurso.

Cante: Mari Nieves Nieto, Niño del Romero, Manuel Domínguez, Raúl Montesinos, Loli Carbonell, Francisco Garrido, Juan Pinilla.

Guitarra: José Mª González El Mami.

Baile: Rocío Molina, Laura Cano, Juan Polvillo, Solera Chica, Asunción Pérez 'La Choni'.

Lugar: Antiguo Mercado de La Unión.

Fecha: Jueves 14 de agosto.

Aforo: Tres cuartos de entrada.

La segunda y maratoniana sesión del concurso se abrió con toda una sorpresa: el baile personalísimo de la malagueña Rocío Molina. En un género como éste de la danza flamenca, en el que estamos acostumbrados a ver los mismos gestos y poses una y cien veces repetidas, su baile no se pareció a ningún otro, por su combinación de ingenuidad infantil con elementos teatrales y otros tomados de danzas orientales. Un estilo dramático de fuerte carga expresionista pero que no cae en el exceso porque está atravesado de naturalidad y convicción. Una figura extraña, diferente, que combina elementos gestuales del baile hindú y técnicas que parecen tomadas de los derviches. Compuso una serie de figuras personales de aire naif que combinó con cierto misticismo en la mirada resignada.Uno de esos intérpretes que a veces nos parecen geniales y otras caóticos, pero que significan un aire diferente en un mundo aparentemente dominado por clones.

Más convencionales fueron las demás intervenciones en el apartado de baile, incluyendo los dos representantes sevillanos. Juan Polvillo intérpretó el baile más técnico de la noche, marcado por un zapateado vertiginoso y fuertes pateos, mientras que Asunción Pérez La Choni, que subió a la escena pasadas las tres de la madrugada al ser la última en el orden de intervención, trajo a La Unión la belleza de formas, equilibrio, donosura y la técnica de la bata de cola de la escuela sevillana con unas alegrías plenas de contención, sensualidad y complicidad.

A pasar de lo avanzado de la noche, y del consiguente cansancio acumulado, el público, y esperemos que el jurado, supo apreciar en lo que vale el arte de La Choni. En esta sesión participó el tercero de los guitarristas que han accedido a las semifinales, el madrileño José María González El Mami, que destacó por su alejamiento de la escuela flamenca actual, que huye de efectismos en los que se refiere a rasgueos, golpes de tapa y picados, que el guitarrista ejecuta con una sobriedad ejemplar. Una guitarra serena, meditabunda. De clara pulsación, casi de ejercicio de ensayo, tomada de la técnica clásica. Hizo tarantas y rondeñas muy evidentes, fáciles en apariencia, transidas de cierta serenidad zen o new age, que sorprendió al público. Son tres estilos muy diferentes, y los tres muy aplaudidos, los que hemos podido apreciar en los guitarristas que participan este año en el concurso.

El cante estuvo dominado por los intérpretes venidos a La Unión desde Sevilla. También debemos destacar, por su personalidad, que se sale de los cauces hoy habituales en un arte flamenco dominado por la imitación, al sevillano Manuel Domínguez Castulo. Posee un estilo corto pero eficaz y cantó con verosimilitud los estilos del grupo bajo-andaluz, tientos y soleares, en los que sin duda obtendrá alguna mención en el palmarés final. Raúl Montesinos, de La Puebla de Cazalla, fue el más completo, especialmente en su valiente y sentimental malagueña doble del Mellizo. Del resto destacamos el cante por seguiriyas de la jerezana Mar Nieves Nieto y, por supuesto, al Niño del Romero en la segunda de sus intervenciones en el certamen de este año: pulcro, ortodoxo, acabando bien el cante. Estamos ante uno de los más serios aspirantes a la Lámpara Minera.

DATOS DE PUBLICACIÓN

Publicación Edición Sección Fecha Página Docs.

DIARIO DE SEVILLA SEVILLA CULTURA Y OCIO 16/08/2003, página 38

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cuando fue el silencio


1. La última carta.

La última carta. Ya no sabremos como hubiese sido su ‘Don Quijote’. Tampoco lo que pensará el odioso funcionario que dijo “no” a su solicitud de ayuda cuando se cumplieron cuatrocientos años desde la publicación del magno referente de la literatura hispana, mundial. Probablemente el hombre no piensa nada. Probablemente el hombre no piense. De lo que pudo haber sido tenemos ‘La última carta’ de Cervantes al Duque de Lemos en ‘Morente sueña La Alhambra’. Pero por muchos “vuestra excelencia” que en ella le dirige el cantaor al burócrata, a este no se le ablandó el corazón. A propósito de esta carta, que en realidad es la dedicatoria del ‘Persiles y Sigismunda’, le dijo a Miguel Mora en 1995: “el pobre Cervantes le llama cinco veces “vuestra excelencia”. Pero lo que le quería decir es “hijo de puta”.



2. El último concierto.



El último concierto. Es un sueño. A veces es una pesadilla, el féretro cubierto de coronas de flores abandonado en un cubículo rectangular, blanco, a dos metros bajo tierra. Y nosotros solos. Sobre su adorada María Zambrano: lo que antes fue aire, ahora es mármol. Lo que llama, oro, la lágrima cristal. Y otras, extrañamente, se apodera de nosotros una inefable felicidad que es la de haberlo conocido, el agradecimiento que sentimos hacia la vida por haberlo puesto en nuestro camino. Se ha ido como lo que era, un grande de España, en su última representación. El escenario del Isabel la Católica en Granada, su Granada. La capilla ardiente se abre a la una, aunque yo llevo una hora en la cola. Hasta la una y media no accedo al patio de butacas a contemplar la última representación. Miles de ciudadanos anónimos, entre ellos Fosforito, Luis Cabrera, Pedro Barragán, Asunción. Juan Carlos Romero no dice nada, sólo está. Como Manuel de la Luz. Un coloso llamado Paco Ibáñez se sienta justo en la butaca que hay delante de mí. Silencio. El último concierto de Enrique Morente fue una representación de silencio. Arriba, junto al féretro y el mar de flores, Aurora Carbonell, bailaora y hoy viuda de España. Se ha ido como lo que era, un grande de España. Y eso es también una inmensa alegría. La familia, también Soleá Morente, no tiene tiempo para respirar en su inmensa, formidable tarea en esta representación de la muerte real, que consiste en recibir pésames: Vicente Amigo, Nani y Antonio Sánchez, Juan Carmona, Andrés Marín, Noemí Martínez, Curro Aix, Marina Heredia, José y Encarna Anillo, Eva Yerbabuena. Ningún grito, ningún llanto, que los hay a miles, miles de seres anónimos que desfilan ante el féretro conminados por la guardia urbana, la guardia del tránsito; ningún llanto, repito, rompe la armonía del silencio. ¿Ángel Gabarre, fiel escudero, roto de lágrimas, qué será de ti sin tu caballero andante?

Manolete habla de ‘Amor de Dios’ por no hablar de la muerte. Hace un día espléndido en Granada y en la cuesta de la Alhambra las mimbres del río lloran mansamente. Dos coches de policía abren el cortejo que pasa por la puerta del guitarrero Francisco Díaz, que cantó y contó con Morente. El cementerio es un tumulto de vida porque el dolor también es vida, Arcángel está transido y Ortiz Nuevo parece sereno aunque me consta que es de los que más lloran. Todo se ha cumplido, los operarios hacen su trabajo con ritmo y hasta buen humor, delicados pero enérgicos, como le hubiese gustado al maestro. Pero hablando de los gustos del maestro: ¿qué hace este predicador mediático evangelista y del PP, arengando a la concurrencia? ¿No había cantado a los cuatro vientos Morente cuál es su fe, su profunda fe de vida? Todo está cumplido y nos quedamos, los que podemos soportarlo, los que no podemos soportarlo, alrededor de una tumba sin nombre. Como perros desconsolados sin amo al que seguir.




Imágenes: el cantaor en el Patio de los Leones, una imagen interior de su disco 'Morente sueña La Alhambra' y Morente en directo, por Takase.

martes, 14 de diciembre de 2010

Penúltimo adiós a Enrique Morente

Su mera ausencia es su última obra, por la trascendencia de la misma: nada será igual, no podemos esperar lo mismo del flamenco, sin él. Sabiendo que ya no nos emocionaremos hasta la médula, que no nos sorprenderemos de nuevo, con los primeros compases de su último disco, de su último concierto. Su desaparición transforma de golpe el panorama jondo contemporáneo, porque estaba en plenitud de facultades físicas, emocionales e intelectuales.

Porque fue el hombre que quiso ser, cantaor de flamenco en una familia sin tradición, en una ciudad, Granada, que parecía estar en los años 60 en la periferia de lo jondo. Por eso nos hace hoy el trabajo más fácil: lo mismo podemos decir que ha muerto el renovador del flamenco o el más clásico de los cantaores jondos. Y, sin embargo tenemos que escribir lo más difícil, lo más terrible, lo que nunca imaginamos que nos tocara escribir: ha muerto Enrique Morente.

De entre todas esas opciones me quedo con el gran aficionado que fue. No solo conocimiento, también pasión. Veneró a todos los trasmisores de la escuela chaconiana, empezando por Pepe de la Matrona, que fue su mentor. En su último disco en estudio todavía incluía una soleá del maestro trianero. Viajó a Cádiz para conocer los cantes de la zona y se hizo íntimo de Aurelio. Sus discos se pueden contar como homenajes explícitos o implícitos: a don Antonio Chacón, su obra del 77, a Marchena, a Pastora Pavón, a Montoya, a Manolo de Huelva, a Mairena. Pero también a Valderrama, La Serneta, el Mellizo, Yerbabuena, El Morato, Gayarrito, la Trini, a Fernanda y Bernarda en la caña ‘La Alhambra lloraba’: “las mimbres del río, gimen con Bernarda, la Alhambra lloraba cantando Fernanda”. Dado el reduccionismo característico de los medios de comunicación de nuestra época, es casi imposible explicar a un hombre como Morente, todo un hombre, el hombre que quiso ser, todos los hombres, que no cabe en cuatro palabras, en cuatro nombres: Picasso, Lorca, San Juan, Al-Mutamid, Garfias, José Hierro, Rius, Fray Luis, Del Encina, Cernuda, Cervantes, Lope, los Machado, Bergamín, Zambrano, Inglada, Pepe y Juan Habichuela. Niño Ricardo, Estrella, Tomate, Sanlúcar, Riqueni, Sabicas, Josele, Cerreduela, Ochando, Mario Maya, Carmen Mora, Segundo, Arcángel, Camarón, Israel Galván, Ortiz Nuevo, Pat Metheny, Lagartija Nick, Leonard Cohen. Todos ellos fueron flamencos y fueron vanguardia sonora en la garganta y en el cuerpo de este coloso de la música contemporánea.

Quiso ser un cantaor de flamenco y fue el cantaor de flamenco. Lo dije, lo escribí muchas veces cuando vivía, que era el más importante músico de flamenco de nuestro tiempo. Morente, con los años, se hizo menos reticente a las declaraciones de amor y homenajes que se le han prodigado en toda España en los últimos años, actos en los que lo pasaba realmente mal. Por eso este verano pude decírselo, en público, en La Unión: gracias en nombre de todas las personas a las que has hecho más felices con tu música. Será más difícil seguir sin ti. Pero tu ejemplo de entereza en la adversidad, de valentía, de honestidad y, sobre todo, de generosidad en la entrega del corazón que ahora se para, nos acompañará siempre.

 
 
Créditos de las imágenes: las dos primeras, de Jayam, de su concierto en La Unión en agosto de 2010. Las dos segundas, de su 'Omega' en el Festival Vaivenes Flamencos de Alcalá de Guadaíra en 2008.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Ha muerto Enrique Morente

La terrible noticia que esperábamos desde hace una semana se ha confirmado. Es un día muy triste, horrible. Enrique Morente ha muerto en una clínica de Madrid. En unos minutos ampliaré la información. Mientras, os dejo con la última crítica que escribí de él, de este verano en La Unión.



En mi corazón, en la emoción, aún permanece la felicidad de la noche. Ha sido el mejor concierto de Morente en La Unión. Mi mejor concierto de Morente en La Unión. El último amor es siempre el mejor. La última noche es siempre la mejor. `Morente en La Unión', podría ser el título de un curioso ensayo. Una historia de amor que, como tantas, comenzó por una fascinación y una frustración. La fascinación por un cante al que don Antonio Chacón nombró 'minera'. La frustración del joven Enrique que a finales de los sesenta es descalificado para la obtención de la preciada Lámpara. Algunas de las mejores historias han surgido de comienzos así de difíciles.










La primera sorpresa son los hombros vencidos de Rafael Riqueni. Así de valiente es este albaicinero, que rescata a un muerto andante: hay muchos que ya han enterrado, artísticamente quiero decir, a Riqueni. Rafael y Morente y contenga usted las lágrimas si puede: la malagueña de Chacón es la estilización de la desolación de unos señores que ya están de vuelta del infierno. Del paraíso. Las melodías se ofrecen cortadas a pico sobre el filón de la armonía. Ninguno estamos para fuegos de artificio. Y, sin embargo, qué delicia artificiosa esta melodía de Chacón que ni logramos escuchar, transidos de emoción, pero que está ahí confortándonos, sosteniéndonos, impidiéndonos caer, afirmando que todo esto, morirse en un instante de ausencias, para luego resucitar, es sólo un juego. El juego de la vida. “Antes morir que perderla” que dice el maestro: con tu cante vivimos más, mejor.







O la seguiriya, ya fuera de toda compostura. La emoción en carne viva. Y estilizada por una guitarra roma que rasca, que rompe, y que acaricia. Qué extraña caricia, qué de fiereza y candor, qué desierto preñado de esperanza. Que es luna y hielo, golpe de mar salada por el cielo de tu boca y leche. Cuando Riqueni, ya en el bis, inicia la falseta por tarantos es que la noche va a reventar. Yo no puedo más, no sé cómo Morente puede. Primero el taranto y luego la 'Elegía a Ramón Sijé'. Morente canta con toda su biografía temblándole en la voz. Que es toda nuestra biografía. 'Morente en La Union', las noches que lo sufrimos, que lo gozamomos, en este mismo escenario, que nos contemplan. Pero también de los jóvenes, la historia reciente. España y yo somos así, señora, que diría Manuel Machado: los huesos de Sijé, de Hernández, estercolando los Campos de Almendros, a unos metros de este escenario. Estamos en La Unión: taranto y Sijé. Y toda la historia de un niño llamado Federico que contempla la tarde desde un desvencijado desván en Asquerosa. Ni el pueblo ni el poeta están, pero están en la voz de Morente. Y Alberti, y Picasso y Rafael Inglada. Una biografía personal, la de Morente. Una biografía, la del oyente. Una biografía colectiva, la de este país llamado flamenco. Morente canta con doscientos años temblando en su garganta, y ha nacido ayer. La nostalgia pura se llama 'Adiós Málaga'.







Morente en La Unión es un termómetro vital: en 2004 lo vi desde el palco, muy bien acompañado. En 2007 contigo a mi lado. Ayer lo vi solo, en un asiento lateral que me procuró mi amigo Manolo Navarro. Fue el mejor concierto de Enrique en La Unión. Luego, fui por mi padre para que viera mi conferencia, esa que no di. Me acordé mucho de ti. Estaba muy feliz, estuve muy feliz, y acordándome de ti. De tu pelo recogido a la búlgara junto al Mar de Cristal.









Morente en La Unión. Hoy recibe Enrique Morente el Castillete de Oro, máximo reconocimiento institucional del Festival. Algunas de las mejores historias de amor surgen de inicios difíciles. Hoy La Unión le dice que lo quiere, maestro. A mí, además, me han puesto en un compromiso. Mi contrato dice que tengo que decir una conferencia sobre un cantaor llamado Enrique Morente. Comprenderán que, con el maestro aquí delante, con ustedes diciéndole “te quiero”, yo sería incapaz de decir ninguna conferencia. No puedo hacer un análisis objetivo, científico, sobre cómo el músico Morente ha compuesto música flamenca nueva para decir los poetas que más le dolían. Sólo puedo decir, como un unionense más, le quiero maestro. Ha sido mucha la felicidad que has aportado a mi vida. Ha sido mucha la felicidad que ha aportado a las vidas de miles de personas anónimas que yo quisiera representar esta tarde. Gracias maestro.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Rocío Molina, Premio Nacional de Danza (y 2)

Como hay amores que sanan y amores que enferman, existe arte que sana y otro que enferma. Por eso los flamencos estamos así de bien. Porque la mayor parte del arte jondo es sanador, afortunadamente. Por eso es falso, como tratan de convencernos algunos de nuestros gestores de lo público, en estas épocas difíciles, que el arte no sea un bien de primera necesidad. En el proceso de abaratamiento del alma que caracteriza a nuestra época, todo tiende a perder su valor primero. Los gestores políticos acaban con los proyectos culturales aduciendo que no son un bien de primera necesidad. Falso. El hombre hizo arte en las condiciones materiales más duras. Literalmente: el 'Cuarteto para el final de los tiempos' se compuso e interpretó por primera vez ante un público de 5.000 presos en un campo de concentración nazi. Por eso, digámosles a los que tratan de convencernos de lo contrario, que no. Que el arte, el espíritu, es primordial en el hombre. Que esto no es solamente un jarrón de adorno, un pretexto para salir retratado en los medios de comunicación. Enseñémosles a los que no saben. El arte es un valor del alma. Tampoco es un pretexto para la idea, para la dichosa ideita: ni la reivindicación de la patria, la igualdad intersexual o la liberación de la clases trabajadora. Aunque estas ideas sean todas excelentes, necesarias, el arte, el arte flamenco, no está al servicio de ninguna idea que no sea él mismo. Que no es una idea sino una pulsión del corazón. Lo demás son formas de prostitución, por muy sofisticadas que se nos ofrezcan. Entre el arte flamenco sanador destacan los protagonistas de los dos eventos de esta semana. Mario Pacheco era un artista, porque generaba arte, arte sanador. Y Rocío Molina ... Para celebrar la buena noticia de su Premio Nacional de Danza, os ofrezco su irrupción en el mundo flamenco, o lo que fue para mí su irrupción en el mundo del flamenco. Os ofrezco el documento tal cual: se trata de su participación en el Festival Internacional del Cante de las Minas como concursante. Muchos vimos la potencialidad sanadora de su arte aquella noche. No así los miembros del jurado del concurso, que no consideraron oportuno pasar a la final a Molina. Pero no todos estuvimos tan ciegos. No quiero decir que ya viera la potencialidad de la bailaora, que tal vez ni ella podía ver todavía. Estamos en agosto de 2003. La publiqué en el Diario de Sevila, 26-8-2003. Hace siete años. Aunque sí: sí que vi su potencialidad. Juzguen ustedes mismos:

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Rocío Molina, Premio Nacional de Danza

La malagueña Rocío Molina, a sus 26 años, es el nuevo Premio Nacional de Danza, en su modalidad de interpretación, galardón que concede el Ministerio de Cultura de España. Mañana ampliaremos esta noticia. Ahora, os dejo con el último texto que he escrito sobre ella, la crítica de su espectáculo 'Cuando las piedras vuelen' incluido en la programación de la última Bienal de Sevilla: http://vaivenesflamencos.blogspot.com/2010/09/las-flores-del-frio.html

sábado, 27 de noviembre de 2010

Ha muerto Mario Pacheco

Editó en 1983 'A Mandeli', el primer y mejor disco de Pepe Habichuela, con el que inauguró el catálogo flamenco de Nuevos Medios. Este primer contacto con los hijos y sobrinos Carmona (Antonio tocaba la percusión en 'A Mandeli') dio pie, no sólo a los primeros discos de Ketama, también a una factoría de flamenco-pop que sería la base de muchos de sus lanzamientos como Aurora, La Barbería, Ray Heredia, etc. Por cierto que echamos mucho de menos a Aurora. En otro orden de cosas editó el 'Blues de la Frontera' de Pata Negra. También, claro está a Rafael Riqueni, Sorderita, José el Francés, Benavent, Martirio, Pardo, Tomatito, Duquende, Potito, Di Geraldo, Diego Amador, Son de la Frontera, Las Migas, Mayte Martín y un larguísimo etcétera que incluye el 'Negra, si tú supieras' de Morente. Más que un productor, era un activista cultural y musical. La portada de 'La leyenda del tiempo' lleva su firma. Decanse en paz.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Currículo actualizado de Juan Vergillos

Autor. Premios literarios Ensayo: 'Anselmo González Climent'; Novela: 'Universidad de Sevilla', 'Jóvenes Creadores de Sevilla' y 'Literatura Erótica Gruta de las Maravillas'; Finalista Premio 'Ateneo'. Libros: 'Una especulación en torno a la estética del flamenco', 1999; 'Los cuadernos perdidos', 2001; 'Conocer el flamenco', 2002; 'Las rutas del flamenco en Andalucía', 2006. Creador-director del 'Festival Internacional de Artes Escénicas Riberas del Guadaíra'. Director y guionista de los espectáculos 'El cielo de tu boca' y 'El alba del último día' de la Cía. Andrés Marín, 'Tejidos al tiempo' y 'El huésped' de La Choni Cía. Flamenca, 'Corazón de abril', 'El duende y los recortables', 'Flamenco y República', 'La culpa fue de Miguel Hernández', 'La fuente de Carmen Amaya' y 'Cuatro emociones flamencas'. Coordinador del programa de didáctico de la Agencia del Flamenco. Cursos, conferencias y espectáculos en las universidades de Sevilla, Granada, Cádiz, Barcelona, Pamplona, Internacional de Andalucía, IES de Sevilla y Cádiz, Centro de Profesores de Málaga, Gran Teatro de La Habana, Valladolid, Logroño, Barcelona, XXXI Curso Internacional de Estudios Flamencos de Jerez, XXX Congreso de Arte Flamenco, Bienal de Jóvenes Creadores de Roma. Responsable de la reedición de cantes históricos Universal. Jurado de los Premios Fundación Cruzcampo, Flamenco hoy, Giraldillo de la Bienal de Sevilla y Certamen Literario Universidad de Sevilla.



Próximos eventos

6 de diciembre: Entrevista en 'Duendeando' de Radio 3 (18 a 19 horas).

jueves, 18 de noviembre de 2010

Patrimonio (y 2)

Se trata de emociones universales, humanas, la base de toda la baraja emocional. El flamenco tiene un estilo propio adecuado a cada una de las emociones básicas del ser humano, de ahí su universalidad, reconocida ahora institucionalmente por la Unesco, pero bien conocida desde hace 160 años por los millones de seguidores, hombres y mujeres con sus emociones a cuestas, que tiene en todo el mundo. El flamenco, como todo arte popular, es esencialmente emocional. Ello lo hace, en gran medida, independiente del contexto social y geográfico que lo vio nacer, que lo ve renacer cada día: el taranto se bailó por vez primera en Nueva York, en los años 40, y la rondeña de Montoya se grabó en París en 1936 mientras España se desangraba.



La vida y la muerte son la materia prima de la que está hecho el flamenco. Por eso afecta, potencialmente, a todo ser humano, en todas las latitudes. Por supuesto, son la base de toda obra de arte. En nuestro entorno actual es muy frecuente la presencia de un tipo de artista que con su obra pretende escapar de la segunda. El flamenco sabe desde sus orígenes que las dos palabras, vida y muerte, se refieren a una única, aunque múltiple, realidad. De ahí, vamos ya a los matojos, como diría el maestro Mairena: las seguiriyas. La ceremonia de la seguiriya. ¿Cómo puede un género atroz como este subsistir en un mercado de plásticos? Que no se le mire a los ojos no quiere decir que la muerte no habite entre nosotros.



Lo jondo es el único arte que tiene un género llamado alegrías. Aquí las felicidades son jondas. El cante gaditano de las cantiñas es la pura expresión, en tonos mayores, de la felicidad del paisaje, de la emoción que proporciona el mero hecho de estar vivo y ser conscientes de ello. Para compartirlo: "Cuando se entra en Cádiz,/ por la bahía,/ se entra en el paraíso/ de la alegría".



La soleá es el único estilo flamenco que se expresa en tiempo pasado. Es el arte, femenino (La Andonda, La Serneta, La Fernanda, etcétera), de la melancolía, de la nostalgia, del recogimiento, de la tierra. En su dulce rueda armónica modal, en su fraseo circular, se esconden los secretos del paso del tiempo, el ciclo vital de la siembra/cosecha, día/noche.



Y el miedo flamenco, que es el miedo de todo hombre, acuciado por el tiempo, por el cese, por la rotura de la viga, por el derrumbamiento de la mina; son los cantes (y los toques, y los bailes, y los poemas, etcétera) de los que habitan en el fondo de la tierra, los mineros: tarantas, mineras, tarantos, levanticas … cantes de levante en general.



De la universalidad de estas cuatro emociones flamencas depende el hecho de que lo jondo sea patrimonio de la humanidad desde que sus creadores se pusieron manos a la obra para estilizar artísticamente sus iras, sus alegrías, sus melancolías, sus miedos. De la capacidad de emocionar y conmover a todo hombre, en todos los lugares de la tierra. Felicidades pues a todos los premiados: a las instituciones públicas, que tanto empeño han puesto en esta declaración. A los artistas flamencos, a los de hoy y a los de ayer. A los creadores: Chacón, el Mellizo, Pastora, Marchena, Mairena, Caracol, Morente, Montoya, Sabicas, Ricardo, Sanlúcar, Paco, Pastora Imperio, La Argentina, Carmen Amaya, Antonio, Gades, Mario, Galván. Lo más beneficioso, a mi parecer, de esta declaración sería que esta contribuyera a que a nuestros escolares, desde la primaria a la universidad, estos nombres les resultaran tan familiares como los de Cervantes, Platón, Newton, Lorca, Shakespeare, Bach, etcétera. No quiero decir que el flamenco tanga que ser obligatorio para todos los andaluces, para todos los españoles. Por supuesto que los aficionados nos alegramos de que este hecho artístico haya surgido en nuestro contexto. Sólo que ya cansa esa manida expresión, que sólo decimos aquí, de "yo de flamenco no entiendo, es que no lo conozco". Y poder contestarle: "Será porque usted no quiere, señor". Felicidades a todos los aficionados, a todos nosotros.

martes, 16 de noviembre de 2010

Patrimonio

La Unesco ha incluido al Flamenco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

martes, 9 de noviembre de 2010

Los años flamencos de Luis Buñuel

Ofrecemos en primicia el dato de Luis Buñuel haciendo los coros al cantaor Angelillo en la película ‘La hija de Juan Simón’




¿Se imaginan al cineasta de culto Luis Buñuel haciéndole los coros al estribillo de un pasodoble de Angelillo, el “cantaor de flamenco más popular de España” según afirma el propio director en ‘Mi último suspiro’? Ocurrió en 1935 y, desde luego, la secuencia, incluida en la película ‘La hija de Juan Simón’, casaba mal con la imagen de artista de vanguardia que por entonces alimentaba el director nacido en Calanda. De hecho, la intervención de Luis Buñuel en ‘La hija de Juan Simón’, como en ‘Centinela Alerta’, las dos películas que rodó con Angelillo, es anónima. Más tarde, en Méjico, no se le caerían los anillos a don Luis por firmar películas alimenticias, melodramas populares más o menos insufribles (también algunos deliciosos como ‘La ilusión viaja en tranvía’, o estupendos como ‘Subida al cielo’), pero en 1935 Buñuel tenía una reputación que mantener. Es por eso que su trabajo para la productora Filmófono, de la que era socio, nunca fue acreditado en las películas que produjo. Así, ‘Centinela Alerta’ se exhibió sin firma de dirección ya que Jean Grémillon, codirector de la misma junto a Buñuel, también era un artista de elite y elitista, y no quiso figurar. Buñuel señala en sus memorias que él rodó ‘Centinela alerta’ cuando Grémillon “no tenía ganas de levantarse”. También afirma el director en relación a estos filmes que “me entrometía descaradamente en la dirección” aunque los firmaran José Luis Sáenz de Heredia o Luis Marquina. Saenz de Heredia señaló en los años 60 respecto a ‘La hija de Juan Simón’ que él se limitó a firmar, a cambio de 15.000 pesetas, pero que la dirección efectiva la hizo Buñuel mientras que Pilar Muñoz, la protagonista femenina de la cinta, declaró lo mismo, es decir, que el director de hecho fue “Buñuel, un señor autoritario, muy guapo y con los ojos verdes que llevaba a todo el mundo, incluidos los actores, más derechos que una vela”, testimonios corroborados por otros colaboradores de Buñuel como el montador Eduardo García Maroto.

Está claro que Buñuel no iba a acudir a los estudios de Filmófono sólo como corista de Angelillo y, puesto que se jugaba su dinero en estas producciones, las controló de principio a fin, logrando reducir aún más los reducidos presupuestos de Ricardo María Urgoiti, el socio mayoritario de Filmófono, según declaró éste.

Buñuel propició el debut cinematográfico de Carmen Amaya, que es lo que más satisfacción le dio de su trabajo para Filmófono según declaró a Max Aub (‘Conversaciones con Luis Buñuel’) y según se desprende también de sus memorias. La secuencia en la que hace de extra mientras Angelillo canta un pasodoble corresponde al número musical ‘Soy un pobre presidiario’, en el que Buñuel aparece como de compañero de celda del cantaor, que, además de hacer coros, juega a las cartas y se deja robar la cartera. Me costó encontrar la secuencia porque tenía noticias, por el libro que publicó el Instituto Cervantes con motivo del centenario del cineasta, de que Buñuel había trabajado de extra en esta película, pero creo que es la primera vez que se ofrece el dato del lugar exacto de la cinta en que aparece. De hecho, ésta es la primera vez que se reivindica, que reivindicamos desde el ámbito jondo, la “obra flamenca” de Luis Buñuel. Un autor que no volvería a tocar lo jondo sino en su última película, ‘Ese oscuro objeto del deseo’ (1977) en donde Conchita, su protagonista, es una bailaora de flamenco que reproduce el mismo diálogo que interpretaba Carmen Amaya en ‘La hija de Juan Simón’: “Soy libre, mi cuerpo no pertenece a naide más que a mí y con él hago lo que quiero”.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Conferencias

- El cine flamenco republicano (NOVEDAD).


En el último año de la República, entre mayo de 1935 y julio de 1936, Luis Buñuel produjo cuatro cintas para su recién creada productora Filmófono de fuerte intención política (Buñuel en este momento está ligado al PCE), protagonizadas por el cantaor Angelillo y la bailaora Carmen Amaya. Es el único intento serio en la historia de hacer un musical de cante flamenco, y, además, muy ideologizado: todos sus responsables, productores, intérpretes y técnicos, hubieron de exiliarse tras la guerra civil.

Puedes escuchar un fragmento de esta conferencia y una entrevista en el programa 'Duendeando' de Radio 3 (a partir del minuto 42,36), emitido el 27 de noviembre de 2010, aquí http://www.rtve.es/podcast/radio-3/duendeando/



- Los años rojos del flamenco (NOVEDAD).


El flamenco y los flamencos en los años treinta y su compromiso con los partidos, sindicatos y organizaciones de izquierda (CNT, PCE, UGT, PSOE). Escucha un fragmento y una entrevista de esta conferencia en http://lamemoria.blip.tv/file/4261168?filename=Lamemoria-Programa141Emitido151010744.MP3



- La Escuela Bolera (NOVEDAD).

Muchos artistas y estudiosos hablan de la danza bolera pero pocos se han ocupado de escudiarla. En esta conferencia acudimos, por vez primera, a sus fuentes originales, textos y partituras, con el objeto de reconstruir el repertorio original y las condiciones técnicas de la verdadera Escuela Bolera.



- Conocer el flamenco.

Una aproximación divulgativa a las formas musicales y literarias y a la historia de este arte.



- La soleá.

Una visión de las diferentes teorías sobre los orígenes, estilos y evolución histórica de un cante considerado “la madre” del flamenco.



- Estética del flamenco.

El hecho flamenco explicado con la luz de las diferentes teorías del arte que a lo largo de la historia de la filosofía se han dado.



- Cine y flamenco: el (des)encuentro de dos artes populares.

Historia del cine flamenco y del flamenco en el cine. De la pincelada costumbrista a las obras maestras del cine flamenco dramático (Los tarantos) y documental (Flamenco).

- El flamenco en ...

Una aproximación al flamenco en cada una de las ocho provincias andaluzas: ¿cuáles son los estilos que se localizan geográficamente en Jaén, Almería, Granada, etc. y cuáles han sido sus principales representantes históricos?



- El arte flamenco como intuición del mundo.

Una visión lírica del flamenco desde el punto de vista de su dialéctica estética: sucesión de periodos clásicos y barrocos. Del flamenco natural de la edad de oro hasta la heterodoxia melódica (Marchena) y rítmica (Paco de Lucía), para volver a un neoclasicismo característico del tiempo que vendrá.



- Morente y la invención de un canon flamenco.

La figura de Morente como encarnación de la vanguardia flamenca sirve para analizar las claves de un supuesto canon flamenco: estilos mayores y menores, geografías claves y periféricas, etc.



- Dioniso en la danza flamenca contemporánea.

Una aproximación lírica a la danza flamenca de nuestro tiempo con la imagen del chamán primitivo como guía.



- La ciencia de los amores.

El flamenco y el fin del arte. Muerte de Dios, muerte del arte, fin del flamenco.



- Érase una vez el flamenco.

Cuentacuentos flamenco. Historias protagonizadas por Chacón, La Niña de los Peines, Carmen Amaya, etc. Para niños, adolescentes y adultos. La primera propuesta es ‘La fuente de Carmen Amaya’, un cuantacuentos con ilustración de baile, cante y guitarra.



- Flamenco y república.

Sobre las peripecias de los artistas flamencos en el convulso periodo republicano y la guerra civil que acabó con este régimen. Mostramos el vínculo político de los artistas con la República a través de documentos literarios y sonoros. Recreamos los cantes flamencos republicanos. Y las consecuencias que este vínculo supuso para los protagonistas de nuestro arte, mayores y menores.

Puedes ver un fragmento de este conferencia en http://www.youtube.com/watch?v=dpm10a5CdB4



- ¿Qué es una crítica de flamenco?



-Poesía flamenca.

Análisis de las letras flamencas como textos literarios.


- Cuatro emociones flamencas.

El flamenco como vehículo de expresión de emociones básicas (alegría, ira, tristeza, miedo: cada estilo del flamenco está asociado a una o varias de estas emociones) a la luz de las teorías psicológicas del siglo XX (psicoanálisis, humanismo, bioenergética, danzaterapia, musicoterapia, Reich, gestalt, etc.) y de la Teoría de los Afectos de los griegos y su evolución histórica.







CONFERENCIAS ESCÉNICAS





- La fuente de Carmen Amaya. Narrador, cante, baile y guitarra. 1 hora. Espectáculo familiar.

- Flamenco y república. Narrador, cante y guitarra. 1 hora y 10 minutos. Puedes ver un vídeo resumen de este espectáculo aquí





o escuchar un fragmento de la misma en http://www.rtve.es/alacarta/audios/duendeando/duendeando-flamenco-republica-12-02-12/1320137/

- La culpa fue de Miguel Hernández: flamenco y poesía. Narrador, cante y guitarra. 1 hora y 20
minutos. Puedes ver un fragmento de esta conferencia aquín

video

o en http://www.youtube.com/watch?v=O-U5rulCYAQ

- El enigma de Manuel Vallejo. Narrador, cante y guitarra. 1 hora y 20 minutos. Puedes ver un fragmento de esta conferencia en el enlace http://www.youtube.com/watch?v=JuAj9duMH24

miércoles, 27 de octubre de 2010

Próximas actuaciones

20 noviembre, ‘El enigma de Manuel Vallejo’, Conferencia Escénica, Casa de la Cultura de Los Molares (Sevilla).

Sinopsis de la conferencia: Se trata de un recorrido por la vida y, sobre todo, por la obra del gran cantaor sevillano, del que este año celebramos el 50 aniversario de su muerte. Manuel Vallejo (1891-1960) ha dejado una de los legados discográficos más extensos de la historia del flamenco. Sin embargo apenas sabemos unas cuantas anécdotas de su vida. El cantaor no concedía entrevistas, ni escritas, ni habladas, y guardó celosamente el secreto de su vida. Eso sí, a cambio nos dio una de las aventuras más bellas del cante flamenco del siglo XX.


martes, 19 de octubre de 2010

Adiós a la Bienal 2010

Lo digo de entrada y sin paliativos: el mejor espectáculo de la XVI Bienal de Flamenco ha sido ‘Pastora’ de Galván. No sólo por el baile. También acogió el mejor cante, la malagueña nutricia de David Lagos que, no sé porqué, canta mejor con alguien ante él. La voz descomunal de José Valencia. Y el toque: Ramón Amador pletórico de gusto, de sabor clásico, acompañando al cante y al baile. Porque es un enamorado del cante, como demostró, en propia voz, por tarantos. Desplegando un colchón de tonos áureos para los otros, para que brillaran los otros. Como el Bobote, un señor que marca, sigue marcando el flamenco desde hace años. Que una Bienal más se ha desdoblado, destriplicado (estuvo con La Tremendita, Rafael Campallo, Argentina, con muchos, con todos), para acompañarnos tantas noches, mucho compás, la base de todo este edificio llamado flamenco. Un artista único, un seguro de vida jondo para cualquier intérprete, que faculta a los demás para elevarse por cualquier región armónica, melódica, coreográfica, sabiendo que gozará de un salvoconducto para regresar a lo más jondo de la tierra.


Y Pastora, claro. Que individualiza, se afirma como intérprete personal, desde el título de la propuesta. Es su espectáculo más propio, más yo. Por supuesto que en él cuaja toda una estética Galván que es también De los Reyes, el apellido de su madre, bailaora. Pero asumido, respirado, en cada poro de una mujer polisémica, la parodia se hace homenaje o viceversa, pero todo es verdad, arrebatadora, fértil, torrencial y flamenquísima.

La clave de ‘Pastora’ es que su intérprete baila. Baila hasta la extenuación, aunque ésta no hace acto de presencia. Cosa que no vimos ni en ‘Sonerías’ ni en ‘Cuando yo era’ por mentar dos de los sonadas decepciones. La diferencia es que los territorios flamencos nuevos que inaugura Pastora se descubren desde su propia alma, desde su propia necesidad. Por eso el resultado es tan equilibrado como veraz. No hay voluntad de asombrar al público sino la mostración del asombro del intérprete ante esa anomalía llamada la vida.

Lo mismo pasó con Juan Carlos Romero y su ‘El agua encendida’. Ha sido el mejor concierto que nos ha dado el tocaor en su historia. Una sorpresa mayúscula porque el de Huelva ha desbrozado la melodía para mostrar el tuétano de sus composiciones. Con toda crudeza, nos ha dado su asombro. Sin énfasis, como el que ve la lluvia, el prodigio de la lluvia de este otoño que se nos apropia del corazón. El lirismo, en el caso de Juan Carlos Romero, es una piedra mojada y olvidada en mitad de la maleza.

Luego quedan esas joyas perdidas, esos instantes, destellos, a los que tan dado es este arte, pero que no justifican necesariamente las propuestas en las que vinieron envueltos. En el Hotel Triana, la Kaita por tangos y jaleos de su tierra. En mitad de un programa con más nombres que la guía de teléfonos, ‘La noche de Extremadura’ una mujer que se da toda en cada tercio, que canta como si la vida le fuera en ello, porque, de hecho, así es. Esa noche, por sorpresa, nos dio vida y nos provocó la extrañeza de las estrellas, algunas ya extintas, por más que aún nos llegue su luz que ya fue. En el mismo lugar, una semana más tarde, los fandangos del Boquerón, los cuplés por bulerías del Moro. Y el baile insustituible, convulso, crudo, apocalíptico, de una señora llamada Angelita Vargas. El himno de los gitanos, un dúo de Dorantes-Esperanza Fernández, y las terribles seguiriyas de un Lebrijano capaz de resucitarse una vez más, coincidieron con otras malas noticias de acciones ilegales contra esta etnia por parte del legal gobierno francés. Con lo que el mensaje multisecular de estas melodías de perseguidos y excluidos se multiplicó por tres. Ya que tantos intentos de ‘fusión’ inútil hemos tenido que soportar, hubiese sido el momento de invitar a algún grupo de gitanos búlgaros o rumanos a esta edición de la Bienal.

sábado, 16 de octubre de 2010

Paco de Lucía en Sevilla

XVI Bienal de Flamenco

Concierto de Clausura

Guitarra, composición y dirección: Paco de Lucía. Segunda guitarra: Antonio Sánchez. Armónica: Antonio Serrano. Bajo: Alain Pérez. Percusión: El Piraña. Cante: El Duquende, David de Jacoba. Baile: Farruco. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Sábado, 9 de octubre. Aforo: Lleno.




Los héroes, para serlo, tienen que ser, al menos en un cincuenta por cien, humanos. Paco de Lucía se mostró nervioso en su concierto en Sevilla. Increíble, dirá usted, un músico de esta talla y reconocimiento mundial. Así es. Y no sólo eso. Llevaba apenas 20 minutos de duración el recital cuando lo dijo "Qué fatiguitas, cuando pienso que estoy en Sevilla". Pues no lo piense maestro. Déjese llevar. No piense, deje que la música fluya de sus manos. Ellas saben a dónde deben llevarlo, llevarnos. Son tantas las noches, tantas las melodías, tantos los acordes que han recorrido. Hasta el punto de dar dos o tres vuelcos a este arte llamado flamenco, a la música popular contemporánea. Esa sabiduría que atesoran sus dedos, esa familiaridad con el misterio, con el silencio, es lo que provoca la tensión en el público. Sale el tocaor al escenario y la ovación es atronadora. Él mismo debe cortarla para poder empezar. Hizo sólo un toque en solitario, ¿sería para alejar las fatigas que decía sentir? Se refugió en la seguridad del combo, esa formación que él patentó para lo jondo al iniciarse los años ochenta. Allí desgranó melodías y los nervios provocaron más inseguridades técnicas que en otros conciertos que le he escuchado este mismo año. No sólo los nervios, también hubo algunos problemas de sonido que, afortunadamente, fueron desapareciendo conforme avanzaba el recital. Si los nervios generaron dudas técnicas también dotaron al concierto de mayor emoción.



Nos hubiese gustado escuchar más tiempo al maestro en solitario. Aunque hubiese sido en las falsetas más simples del mundo. El tocaor ya no está dominado por esa rabia, esa tensión que le hacía recorrer el mástil a toda velocidad. Por el contrario, ahora nos encontramos con un músico sereno, pese a los nervios puntuales de anoche, seguro, que ya no lucha contra el tiempo, que ya no se pelea por el pasado, por el futuro. El presente es una realidad que Paco de Lucía contribuyó a edificar en los últimos 40 años. Por eso ha llegado la hora de tumbarse bajo las palmeras, único elemento de la escenografía anoche, y escanciar las falsetas con toda tranquilidad. Y dejarle espacio a los músicos más jóvenes para que se exhiban. Por supuesto, está el sello del maestro. Está en todos los guitarristas de hoy, los que ayer se sentaron en el patio de butacas y los que no. Está también en esos picados que se persiguen. Un sello que el público reconoce y que los aficionados más entusiastas jalean de pie.



"¡Paco, Paco!". El tocaor es un héroe. Nuestro héroe. Ha conquistado tantos territorios, tantos países para lo jondo, incluso el nuestro. Tantos escenarios. A lo ancho del mapa, y también a lo alto. Sus músicos lo saben porque ellos nacieron cuando el nombre de Paco de Lucía era un mito. Por eso dan lo mejor de sí cuando, sobre la rueda de acordes, se suceden las variaciones instrumentales. Un procedimiento que el de Algeciras trajo al flamenco desde el jazz. Y también vocales. El Duquende parece un resucitado cuando canta por seguiriyas, en uno de los cambios rítmicos de Zyriab, desbordado de emoción. Porque Paco de Lucía también inventó a Camarón, con la inestimable colaboración de Camarón, y por eso Camarón está siempre presente en sus recitales.



La imagen que cierra la Bienal de 2010 es la de un viejo sabio, más sabio que viejo, es verdad, en pie, con la guitarra apoyada en el pecho, tocándole por bulerías a un niño, El Carpeta, que rompe el ritmo sobre el escenario. Dos generaciones en las tablas y una intermedia, la formada por los miembros del grupo. Esto está vivo, muy vivo, muy inquieto. El futuro de lo jondo está asegurado porque los enanos estamos subidos a lomos de gigantes, de un gigante llamado Paco de Lucía.


viernes, 1 de octubre de 2010

Crónicas granadinas o lo que en Sevilla pasó (y recuerdo a Mario Maya)

XVI Bienal de Flamenco de Sevilla

‘Estrella Morente de Granada‘

Cante: Estrella Morente , Antonio Carbonell, Ángel Gabarre, José Enrique Morente . Guitarra: Montoyita, Miguel Ángel Cortés, El Monti. Baile: Juan Andrés Maya, El Popo, Inván Vargas. Cuadro Flamenco del Sacromonte. Grupo de laúdes del Albaicín. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Domingo, 26 de septiembre. Aforo: Lleno


La vida mancha y el amor siempre despeina. Estrella Morente no envió sus barcos a luchar contra los elementos, pero intuitivamente comprendió que éstos sólo podían ser vencidos uniéndose a ellos. Así que en la soleá, en un acto de amor, se despeinó. En este arte, en esta vida, lo que importa es la entrega. En el momento de completa entrega de la soleá para el baile de Juan Andrés Maya nos olvidamos y se olvidó del sonido infame que toda la noche, pero sobre todo en los primeros momentos, enturbió la actuación de la cantaora. Presente puro que despeinó a la bailaora y que nos hizo olvidar lo deslavazado del tráfico escénico en que la gente entraba, se movía o se estaba quieta, se sentaba o se ponía en pie, y salía, a voluntad


Crónicas de la Granada de 1922: Estrella Morente evocó las figuras y los cantes de la Niña de los Peines, de Antonio Chacón, recordó las palabras, la nostalgia, de Lorca (que definió Granada como "la narración de lo que ya pasó en Sevilla"), bailó la farruca de El sombrero de tres picos de Falla. Lo que en Granada pasó: la soleá, aunque puro presente en su expresión, es un cante memoria, de la memoria, un cante de melancolía.

Por eso, por el sentido circular de su fraseo, de su cerrada rueda de acordes, es un cante que, proveniente de Sevilla, de Triana, encontró un asiento extraordinario, unos modos propios, en la ciudad que el poeta Soto de Rojas definió como "paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos".



El más granadino de los poetas granadinos de finales del siglo XX nombró como Crónicas granadinas a la más alhambrista de sus obras y firmó unas habaneras de Granada, que es, lógicamente, una Habanera imposible, consciente de que la ciudad "sólo tiene salida por las Estrellas": ahí está la cantaora diciendo los versos del enamorado Carlos Cano. Granada volcada en el pasado y Estrella siendo el color, la chispa, la seducción de la sevillana Pastora Pavón por alegrías. O llevando el grana al mate como un Antonio Chacón femenino asentado en la Cuesta del Chapiz: Chacón visitó la ciudad en 1922 como presidente del jurado del famoso concurso, pero antes había construido una delicada filigrana sobre los fandangos del Albaicín para llamarla granaina. Estrella saltó de los fandangos a la granaína, de la fiesta a la nostalgia, de la lujuria a Granada.



Lo que en Sevilla es presente, ayer mismo una artista seduciendo a una ciudad a fuerza de un carisma escénico innato, de la plenitud de colores de su voz, de un toque por malagueñas a cargo de Cortés tan cálido como exacto, en Granada es pasado: Plaza de los Aljibes, 1922. Lo que en Sevilla es pasado, una mujer que llegó, cantó y se fue, en Granada es presente: la rueda de la soleá y el pelo alborotado de una mujer que se entregó por amor a una ciudad. Sevilla es entrega y Granada, agua.

P. D. El granadino Juan Andrés Maya recordó al querido maestro y añorado Mario Maya, el tito Mario. Hace dos años que se fue y seguimos recordándolo. Sigue entre nosotros, en nuestro recuerdo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Las flores del frío

XVI Bienal de Flamenco




‘Cuando las piedras vuelen’

Coreografía y baile: Rocío Molina. Dirección escénica, escenografía e iluminación: Carlos Marquerie. Cante: La Tremendita, Gema Caballero. Guitarra: Cano, Paco Cruz. Palmas: Vanesa Coloma, Laura González. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Domingo, 19 de septiembre. Aforo: Lleno.




Hubo cosas maravillosas y otras francamente pesadas. Momentos en los que me dije “por Dios, que esto no se acabe nunca” y otros en los que pensé “que se acabe ya, por favor”. Por supuesto que la capacidad técnica de Rocío Molina y esa facultad o don de la naturaleza de trasmitir con el cuerpo desde el escenario continúan intactas. El comienzo y el final del espectáculo son deliciosos, envolventes, oníricos, plenos de color y belleza. El amanecer sin matices en una playa del norte. El anochecer rodeado por los brazos y los cabellos de la amada. Quizá por la conciencia de esta capacidad de trasmisión de su baile renunció Molina en este espectáculo al color, a la luz, al círculo, a la bata, a la promesa de fecundidad, a lo femenino en fin. Y nos ofreció una obra austera, gris, roma, que contrasta con el barroquismo de su danza. Toda la lujuria de sus tangos se vio contrarrestada por la luz, el vestuario y la puesta en escena, lo que convirtió a este número en una cosa absurda, y lo que es peor, estéril. El largo zapateado en el interior de una caja fue eso, largo, una improcedente demostración de facultades. Pero, el comienzo y el final: una promesa de felicidad, cada amanecer y una constatación de la belleza, de lo efímero de nuestra existencia. También la seguiriya de Cano, aunque los guitarristas estaban desaprovechados, fuera de lugar en algo parecido al campo de concentración de Ravensbruck. Claro que en esta prisión nazi, poblada por más de cinco mil mujeres de toda Europa, a veces crecía una flor. Estos hombres, fuera de lugar en este convento laico.


Lo primero ya fue una demostración de fuerza, el despertar de la obra, con Rocío Molina haciéndose y naciéndose, luchando contra la tierra, en este caso contra una plancha metálica, mostrando la dureza de su cuerpo, el carácter metálico de sus músculos y su piel, la cera de su cara. Sólo al final, con las cálidas luces del atardecer (lo único cálido de la puesta en escena) esta cera se funde y a este cuerpo, redondeado por la falda, le crecen músculos y corazón, emociones y hasta dulzura que provoca la puesta de sol, los huesos sobre la tierra, la guajira primera, que es, no obstante la más delicada y sensual, la más bailable y cálida, directa. La promesa de humanidad de las piedras que todos somos, que todos seremos, nuestros huesos, que asoma al principio de la obra, no se cumple hasta el final de la misma. Entre medias, todo gris, todo tacto frío. Nada de corazón, de sangre, de color. Pese a la brillantez de números como el de los zapatos en las manos que golpean contra la piedra (una idea que, por cierto, ya vi en una actuación del grupo sevillano ‘Cadencia’) o el tango porteño con la guitarra heavy-metal.




Fotos de Luis Castilla cortesía de la Bienal de Flamenco.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Libertad, igualdad, fraternidad

XVI Bienal de Flamenco de Sevilla.

Cante: Juan Peña 'El Lebrijano'. Guitarra: Pedro Peña. Percusión: Agustín Henke. Coros y palmas: Juan Reina, Juan Rincón. Violín: Faiçal Kourich. Teclados y voz: Redouane Kourich. Darbuka: Josef Boud. Lugar: Teatro Lope de Vega. Fecha: Miércoles, 16 de septiembre. Aforo: Lleno.




Esta fraternidad, confesémoslo sin ambages, nunca funcionó. A nivel musical digo. Otra cosa es que todos los ribereños del Mediterráneo compartamos una visión de la existencia, musical también. Pero la música andalusí, que también es nuestra, nada tuvo ni tiene que ver con el flamenco. Cuando apareció Encuentros, que no es un disco flamenco, se lo hice escuchar a mi amigo Sarah y se rió: ni quiera las letras castellanas y árabes tenían que ver.



La supuesta igualdad de los dos discursos musicales consistió, como anoche, en que los marroquíes asumían, dentro de su universo polirrímico, la amalgama casi única flamenca (con el binario no había problema) y ahí encajaban, como podían, las melodías. Lole y Manuel, por ejemplo, lo supieron bien y cuando tuvieron dineros se fueron a Egipto a contratar la orquesta de Oum Kalsoun: una cosa es el flamenco, otras las músicas del Magreb.



Con todo ello 'Dame la libertad', que Juan Peña atacó al final del recital, es un sueño de fraternidad y persecución que Caballero Bonald y todos llevamos dentro desde 1988, o desde antes (Marchena cantó con Aziz Balouch). Y luego esa seguiriya que el de Lebrija se sacó de la manga, era ya el bis, declarando que está vivo y coleando y declarando la verdad del flamenco: que las fusiones, diálogos, fraternidades, que en su día fueron un soplo de libertad (esa forma de soledad), que tanto le dieron a nuestro cantaor en popularidad, en igualdad con otras músicas populares y ligeras, se convirtió pronto en un turbión de músicas del mundo, en un reclamo para sordos, en fondo musical de grandes almacenes. Que lo que interesa a los miles de peregrinos de lo jondo que cada dos años vienen a Sevilla es que este arte todavía habla de dolores en carne viva, de hospitales, le habla a la soledad, a la muerte, de tú a tú, como hizo Juan Peña al final de la noche cuando parte del público cruzaba ya el paso de cebra de la Universidad.



El concierto: una sucesión de variaciones instrumentales en las que lo mejor fue el kanun no acreditado; los teclados y el violín enchufado alejan exotismos y timbres naturales y nos acercan la música andalusí actual, en movimiento. Juan Peña sacaba, reticente, un hilillo de voz, se dejaba esconder tras los músicos. Pero en el corazón de este gitano habita la épica: creo que fue cuando dedicó Lágrimas de cera a Sarkozy, el presidente de la República Francesa, cuando asomó la rabia. El concierto hasta entonces era una convencional selección de sus discos de canciones ligeras aflamencadas: 'Sueños en el aire', 'Lágrimas de cera', 'Casablanca', 'Encuentros' ... todos menos el último. Qué pena que no le hubiese dedicado (también) Persecución al señor presidente. Todos somos gitanos de Rumanía, de Bulgaria, de Europa, de África.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Próximas actuaciones

11 de octubre: 'Flamenco y república' Conferencia escénica. Real Alcázar de Sevilla.
15 de octubre: 'El cine flamenco republicano'. Conferencia escénica. Real Alcázar de Sevilla

martes, 24 de agosto de 2010

La pureza

Claro que creo en la pureza, la veo todos los días. Eso sí, los puristas ni sospechan siquiera de su existencia.


Bob Dylan no era como yo creía. Como yo quería que fuera. No era el hombre del que me enamoré.

jueves, 12 de agosto de 2010

Paco de Lucía en el Festival de las Minas

El guitarrista sale solo a la escena. Sin mirar al público, empieza a afinar su instrumento. Antes de iniciar el primer toque en solitario, la rondeña, da las buenas noches. El tocaor está en plenitud de forma. La melodía tensa, a la carrera, se encoje, se estira, suspira, respira, enérgica. Paco de Lucía sigue corriendo, sigue arrasando. La soledad de la cima se traduce en un rostro adusto. Viene luego la soleá por bulerías y el grupo, los gestos cómplices, sobre todo con el cante camaronero. Primero la voz entusiasta de David de la Jacoba, puro color, pura carne. Y la dolorida y refinada, quintaesencia de emoción y abstracción, de Duquende. Las primeras bulerías de la noche, en tono mayor, son un vibrante dúo con el Piraña. Las alegrías para introducir el bajo eléctrico de Alain Pérez y la armónica de Antonio Serrano. La armónica es el contrapunto melódico de la guitarra, aunque el primer gran aplauso que Serrano le arranca al público es gracias a un ensayo de polifonía: parece increíble que este instrumento arrollador tenga menos de 15 centímetros. Cuando el recital deriva hacia el final de su primera parte surge el baile acrobático, de inspiración, eléctrico y enjundioso de Farruco.


La segunda parte viene dominada por el estilo binario de tangos y tanguillos. La contundencia, intacta, de Paco de Lucía, la fiereza de los cierres, la tensión y la rabia que revolucionó hasta en tres ocasiones este arte, dejó una huella indeleble en estos estilos que aún se mantiene vigente. Suena el estribillo vibrante de 'La feria de La Línea', para pasar de repente a una serie de variaciones por seguiriyas bailables. Es el tema 'Luzía', del disco homónimo, un estilo que el de Algeciras llevaba 30 años sin grabar hasta entonces. El tema se cierra con el baile más largo de la noche. El recuerdo a la madre sucede al recuerdo al amigo de la primera parte (en la rondeña, en el estribillo de 'Campanas del alba'). Se inician los acordes de 'Ziriab', lo que indica que el concierto está terminando. Una rueda de acordes para una serie de variaciones en la que participan todos los músicos excepto el bailaor.


 


Paco y los suyos se van. Pero el público quiere más. Al tocaor, que sigue siendo el músico flamenco más arriesgado en los aspectos armónicos y melódicos, no se le caen los anillos por hacer una concesión a la popularidad, su propia popularidad, así que inicia el bis con la melodía de 'Entre dos aguas' y el atestado Antiguo Mercado de La Unión se viene abajo. Y es que los aficionados han desbordado el aforo y cientos de personas han pasado las dos horas del concierto de pie.
 
 
Imagen de Jayam.

domingo, 8 de agosto de 2010

Morente en La Unión

En mi corazón, en la emoción, aún permanece la felicidad de la noche. Ha sido el mejor concierto de Morente en La Unión. Mi mejor concierto de Morente en La Unión. El último amor es siempre el mejor. La última noche es siempre la mejor. `Morente en La Unión', podría ser el título de un curioso ensayo. Una historia de amor que, como tantas, comenzó por una fascinación y una frustración. La fascinación por un cante al que don Antonio Chacón nombró 'minera'. La frustración del joven Enrique que a finales de los sesenta es descalificado para la obtención de la preciada Lámpara. Algunas de las mejores historias han surgido de comienzos así de difíciles.



La primera sorpresa son los hombros vencidos de Rafael Riqueni. Así de valiente es este albaicinero, que rescata a un muerto andante: hay muchos que ya han enterrado, artísticamente quiero decir, a Riqueni. Rafael y Morente y contenga usted las lágrimas si puede: la malagueña de Chacón es la estilización de la desolación de unos señores que ya están de vuelta del infierno. Del paraíso. Las melodías se ofrecen cortadas a pico sobre el filón de la armonía. Ninguno estamos para fuegos de artificio. Y, sin embargo, qué delicia artificiosa esta melodía de Chacón que ni logramos escuchar, transidos de emoción, pero que está ahí confortándonos, sosteniéndonos, impidiéndonos caer, afirmando que todo esto, morirse en un instante de ausencias, para luego resucitar, es sólo un juego. El juego de la vida. “Antes morir que perderla” que dice el maestro: con tu cante vivimos más, mejor.


O la seguiriya, ya fuera de toda compostura. La emoción en carne viva. Y estilizada por una guitarra roma que rasca, que rompe, y que acaricia. Qué extraña caricia, qué de fiereza y candor, qué desierto preñado de esperanza. Que es luna y hielo, golpe de mar salada por el cielo de tu boca y leche. Cuando Riqueni, ya en el bis, inicia la falseta por tarantos es que la noche va a reventar. Yo no puedo más, no sé cómo Morente puede. Primero el taranto y luego la 'Elegía a Ramón Sijé'. Morente canta con toda su biografía temblándole en la voz. Que es toda nuestra biografía. 'Morente en La Union', las noches que lo sufrimos, que lo gozamomos, en este mismo escenario, que nos contemplan. Pero también de los jóvenes, la historia reciente. España y yo somos así, señora, que diría Manuel Machado: los huesos de Sijé, de Hernández, estercolando los Campos de Almendros, a unos metros de este escenario. Estamos en La Unión: taranto y Sijé. Y toda la historia de un niño llamado Federico que contempla la tarde desde un desvencijado desván en Asquerosa. Ni el pueblo ni el poeta están, pero están en la voz de Morente. Y Alberti, y Picasso y Rafael Inglada. Una biografía personal, la de Morente. Una biografía, la del oyente. Una biografía colectiva, la de este país llamado flamenco. Morente canta con doscientos años temblando en su garganta, y ha nacido ayer. La nostalgia pura se llama 'Adiós Málaga'.


Morente en La Unión es un termómetro vital: en 2004 lo vi desde el palco, muy bien acompañado. En 2007 contigo a mi lado. Ayer lo vi solo, en un asiento lateral que me procuró mi amigo Manolo Navarro. Fue el mejor concierto de Enrique en La Unión. Luego, fui por mi padre para que viera mi conferencia, esa que no di. Me acordé mucho de ti. Estaba muy feliz, estuve muy feliz, y acordándome de ti. De tu pelo recogido a la búlgara junto al Mar de Cristal.



Morente en La Unión. Hoy recibe Enrique Morente el Castillete de Oro, máximo reconocimiento institucional del Festival. Algunas de las mejores historias de amor surgen de inicios difíciles. Hoy La Unión le dice que lo quiere, maestro. A mí, además, me han puesto en un compromiso. Mi contrato dice que tengo que decir una conferencia sobre un cantaor llamado Enrique Morente. Comprenderán que, con el maestro aquí delante, con ustedes diciéndole “te quiero”, yo sería incapaz de decir ninguna conferencia. No puedo hacer un análisis objetivo, científico, sobre cómo el músico Morente ha compuesto música flamenca nueva para decir los poetas que más le dolían. Sólo puedo decir, como un unionense más, le quiero maestro. Ha sido mucha la felicidad que has aportado a mi vida. Ha sido mucha la felicidad que ha aportado a las vidas de miles de personas anónimas que yo quisiera representar esta tarde. Gracias maestro.
 
 
 
Autor de las imángenes: Jayam.

lunes, 2 de agosto de 2010

Próximas actuaciones

'La culpa fue de Miguel Hernández. La influencia de la poesía en la música de Enrique Morente' Conferencia escénica, Sábado, 7 de agosto, Festival Internacional de los Cantes de las Minas, La Unión.

lunes, 19 de julio de 2010

Morente de ida

El cantaor granadino Enrique Morente presenta una segunda entrega con grabaciones en directo, registradas entre 1984-1994 El disco se inicia con un homenaje al maestro, al que se fue, Mario Maya: todo me recuerda a ti y no estás. Todo me evoca tu figura, tu baile, tu rostro, tu mirada, y no estás, y tengo que ir diciéndote adiós, seguir diciéndote adiós. Tu voz se va alejando. Por cabales, la guitarra luminosa de Manolo Sanlúcar, Morente pletórico de voz y los pies del maestro que se fue. Las terribles cabales de Silverio Franconetti Aguilar: y hay quien dice que este payo suavizó el cante flamenco. Pues si esto es suave, esta voz terrible, esta pena, este corazón roto, en carne viva, si esto es suave... La cabal de Silverio es, acaso, la música más radical, más inexplicable, más salvaje que ha compuesto ser humano alguno, y así es como la ejecuta Morente, roto de emoción y pleno de saberes y voz. Una pieza honda y en tonos mayores. La pieza que abre este disco, un cante-baile-toque por cabales de más de diez minutos, es una joya irrepetible de la historia contemporánea del flamenco con tres maestros en plenitud de facultades y de conocimientos. La pena es que yo no estuve esa noche de 1994 en el Generalife. Pero aquí estoy. Él se fue, nosotros permanecemos y nuestro deber es seguir, seguir sin él, con él en el corazón. Los derechos de esta grabación están destinados a la Fundación Mario Maya.

Dos son las entregas soleaeras del disco: una grave, casi adusta, con el sonido dubitativo y la emoción doble. Un toque retumbante, sólido, arrollador. Una voz entregada, abismal. Aires trianeros. Rotunda, solemne: increíble la capacidad de extraer dignidad en estado puro de un corazón roto. La segunda, con la guitarra de Paco Cortés, menos solemne, de oficio puro. Morente se arroja sobre la melodía sin red. Más Triana y más rabia. Enrique Morente estaba aquí de voz como un trueno, aunque yo prefiero esa voz dolorida, mermada de potencia física pero sabia de amaneceres, que presenta hoy. La grabación es del año 84. Tonás arrebatadas, fuera de toda lógica, rotas, enloquecidas de desafección flamenca, con deliciosos vaivenes a tonos mayores.

El año del centenario de Hernández se va sin pena ni gloria para los flamencos pero Morente, que fue el primero en dedicar un disco al de Orihuela, retoma hoy su versión de las ‘Nanas de la cebolla’ de 1971, con la guitarra de Rafael Riqueni. La melodía es la misma y parece otra: Morente le añade las arrugas que su corazón ha incorporado desde entonces, con unos quiebros vocales sutiles, casi imperceptibles, con contratiempos de bossa en la guitarra, con las melodías de las noches que desde entonces han sido, provocando una sorprendente variedad melódica en una composición de juventud más bien monótona.

Otro homenaje, otro centenario: Rafael Romero ‘El Gallina’, el trasmisor contemporáneo de la caña y el polo. La gracia de la versión de Morente es que le resta solemnidad al paseíllo característico de estos cantes, de manera que los hace algo más dinámicos. Por malagueñas, dos viejos conocidos morentianos, El Canario y un tal Gayarrito. Un cantaor más potente y también más bronco (a lo que contribuye la escasa calidad del sonido), con la adrenalina del escenario de 1989, hecho de menos el intimismo y la libertad total con respecto al canon con las que canta hoy por malagueñas: cosas que pasan, lo que para algunos es una merma para mí es un plus. Más Málaga por rondeñas y jaberas con un sonido pésimo.

Por tientos una melodía propia sobre el poema ‘El sueño va sobre el tiempo’ del drama lorquiano ‘Así que pasen cinco años’ ya incluido anteriormente en discos de estudio. La segunda entrega en estudio del disco, de ayer mismo, es una descarga familiar por bulerías, con bailes y jaleos. Morente de hoy, menos pletórico de voz, más lleno de emoción.

Él hizo del disco de estudio flamenco un artefacto artístico, una bomba de relojería retardada para el corazón y sus regiones, con la técnica sonora como aliada, y ahora se descuelga con una serie de grabaciones en vivo. Tengo que repetir que estas grabaciones pertenecen a un Morente de ida, pleno de voz y con todo el deseo de seducción intacto. Tengo que repetir que prefiero al Morente de vuelta de hoy, que no canta “para que se le escuche, ni porque su voz sea buena”, sino tan sólo por una necesidad fisiológica de expresarse, esto es, “para que se le vayan un poco las penas”.

lunes, 28 de junio de 2010

Puerto de los amantes

Puerto de los amantes

Tienes un piano
Con dos candelabros
Y una risa pícara
Que sólo a mí me das.

Tienes un diablo
En la lengua,
Y una pena antigua
En el corazón.

El canario es tu color
El mar tu horizonte;
Nada pides y en cambio
Todo me lo das.

La ciudad se pierde
Entre tus caderas,
De fantasmas y luces
Que no están aquí.

La noche es más negra
Bajo tus pestañas.
La luna no sale
A tapar tu desnudez.

Tienes un piano
Con dos candelabros
Y una risa eterna
En el corazón.

Los dientes son cuentas
De una joya vieja,
La cadera es un signo
De interrogación.

No sé cuando acabará
Esta noche eterna,
Ni adonde iremos
Al terminar la pasión.

Tienes escalas y teclas
En lugar de escaleras
Y una casa donde
Nunca sale el sol.

La vida es igual
En La Habana Vieja,
La vida es igual
En mi imaginación.

Dos amantes se unen
En la madrugada,
No importa el ruido
Ni la contaminación.

Tienes un piano
Que no cabe en casa
Y una risa franca
Más grande que el sol.

No me pides nada
Y todo te lo doy
No me pides nada
Y todo te daré.

Nada necesitas porque tienes
Un piano viejo
Con dos candelabros
Y una alegría nueva
En el corazón.

Esta noche te he
Vuelto a encontrar
En el puerto de los amantes,
En la madrugada.

La mirada y la risa
Son las mismas
Y tu cuerpo es otro
Del que ayer
Me dio la vida.

Tienes un piano viejo
Y una risa nueva
En el corazón.

Afuera suenan
Las sirenas
De los barcos que se van.

Y tú y yo
A solas con la noche
Nos volvemos a amar
En el puerto
De los amantes.

Te he vuelto a encontrar
Después de tantos años
Y tus labios y tu boca
Saben igual
Que la primera noche.

La primera vez
Que descubrí el amor,
Que arribé
Al puerto de los amantes.

La ladera de tu grupa
Me dice que todo
Va a ser como
Ha de ser.

Como tiene que ser,
Como va a ser,
Como será,
De la única manara
Que puede ser:

Yo tuyo,
Tú mía,
Otra vez,
Esta noche.

jueves, 17 de junio de 2010

'Reinas del matute' de Las Migas

Las Migas es un grupo formado en Barcelona por cuatro mujeres flamencas, dos guitarristas, una instrumentista (violín y acordeón) y voz, de las más diversas procedencias geográficas: Berlín, la Bretaña, Sevilla y Palafrugell. Pero bueno, todo el mundo sabe que hoy Berlín es un arrabal de Triana.

Su primer disco se llama 'Reinas del matute' y contiene un ramillete de composiciones propias y versiones. Lo acaba de poner en el mercado Nuevos Medios.


Si hubiera que explicar a Las Migas, diría que su bagaje musical las faculta para introducir unos arreglos musicales sobre el legado clásico absolutamente contemporáneos. Oficio es la clave. Y también imaginación, naturalidad. Es decir, ir al legado a pasarlo bien, a disfrutarlo, a volcar sobre él las emociones de hoy. Las suyas, claro. Así su versión de ‘Los cuatro muleros’, íntima. O de la Repompa, tan arrebatada como dulce. La tendencia del último nuevo flamenco, la voz almibarada, y unos arreglos densos y, sobre todo, muy profesionales. De oficio. Finos, que diría mi madre. La voz elegante, íntima, acariciante, de asombroso registro vocal, de emotivas modulaciones, de Silvia Pérez, podría ser el centro de este grupo, sino fuera por la personalidad enorme de los otros tres miembros, o miembras que diría nuestra ministra de igualdad, de Las Migas. ‘Los cuatro muleros’ es una canción tradicional y Las Migas la retrotraen a una danza (a la guitarra) renacentista en la guitarra clásica de la sevillana Marta Robles. Eso para abrir: para cerrar ‘La tarara’ que se dispara en todas las direcciones rítmicas: tanguillos, bulerías. La voz es apenas un susurro de posibilidades infinitas y colores plenos, básicos, y los arreglos un prodigio de erudición y frescura, con algún desmelene instrumental al violín de Lisa Bause y coros de gustarse en el estribillo y en la evanescencia: música progresiva flamenca. Más versiones en ‘María la Portuguesa’ de sabores lisboetas, porteños y caribeños por acordeón y el tres de Raúl Rodríguez hermanándose a la guitarra portuguesa y por el arreglo de guajira marchenera y Silvia Pérez portentosa y, lo que es mejor, entrega.


Más Lorca ya en dos composiciones propias, en este caso de Marta Robles. ‘El camino de los poetas’ y ‘Fuera de la mar’ por bulerías. Los hallazgos que en otros conjuntos de flamenco contemporáneo sirven para toda una canción, aquí saltan y se multiplican en cada una de las piezas, de forma que los cantes estallan, se expanden y respiran de forma natural. Cada una de las canciones está remozada, desestructurada y recompuesta en aras a la brillantez vocal y la variedad instrumental, rítmica y armónica. En ‘Canto y río’ es Alberti el poeta musicado y las armonías vocales los arreglos protagonistas por tangos.

El resto del disco, hasta trece temas, son composiciones nuevas, algunas de ellas fundamentales desde ya. Así ‘Perdóname luna’ por bulerías íntimas con un deslumbrante arreglo de guitarra clásica a cargo de Marta Robles, quizá el mejor tema original de este disco. Fandangos instrumentales a cargo de Isabelle Laudenbach, la otra guitarrista del grupo, la flamenca, sí: pese a lo que se pudiera pensar de su nacimiento en Sèvres (Francia). ‘Caricias de sal’ de lírica enumerativa, el otro gran tema del disco de letra memorable y aires folclóricos hispanoamericanos: lleva la firma de Refree, el cantautor catalán que es el productor del disco. ‘Noche en el río’ de Javier Galiana de la Rosa, con Javier Colina y Raúl Rodríguez con aires de bolero. ‘A la luz de la vela’ por tangos con estribillos corales es el tema más convencionalmente ‘flamenco-pop’. ‘Las reinas del matute’ con los pies de Juan Carlos Lérida y el recitado de Antonio el Chipi, oda al contrabando por alegrías con ecos de Rafael el Tuerto.



Con todo lo dicho, el arte mayor de este disco, de este grupo, creo que es el arte de unir la dulzura, la calidez y el intimismo con la pura descarga energética, en el mismo instante. Es una hora de música intensa, insoportable en algunos pasajes, con momentos apenas de transición, de respiro o de relleno. Insoportable digo por la cantidad y calidad de impresiones que suscita al oyente y por las emociones que ponen en juego. Cada uno de los temas responde a un estímulo, a un estado de ánimo redondo. Y cada uno de los temas está tratado, desde la composición hasta los arreglos, como si fuera el último. Me consta que el grupo está dando, con toda razón, mucho que hablar en Cataluña. Estoy seguro que, con este disco, el fenómeno se extenderá al resto de la geografía flamenca. Son un pelotazo.


Imágenes de Rafael Arocha.

lunes, 24 de mayo de 2010

Postales de la feria (y V): adiós sevillanas

(Por favor, si no ha leído las entradas anteriores, vaya abajo y lea el relato en su orden de aparición)

Día quinto: adiós sevillanas


Si yo tuviera que tomar,
que tomar,
la alternativa,
que me la de José Tomás,
José Tomás.

Diego Carrasco                                  



Me harté de cantar el último día para Isabel mientras ella le hacía fotos a la portada. Supongo que a esas alturas yo era el bárbaro defensor del toreo y la tortura del toro. Hace mucho tiempo que eludo la discusión (a los interesados os recomiendo lo último de Vargas Llosa en http://www.elpais.com/articulo/opinion/Torear/otras/maldades/elpepiopi/20100418elpepiopi_11/Tes) pero cometí el error de decirle: "cierto, el toro muere. Vive y muere. Pero no sé si sabes que todos lo haremos, un día, que también morirá la feria hoy, como está muriendo, y morirás tú, Isabel. Y esos ojos tuyos tan hermosos se los comerá la tierra". No sé si el error muy fue decir ojos hermosos o lo de después. Ya he dicho que hay mujeres que no saben recibir, aunque sea un piropo. También he dicho que esas son precisamente las que a mí me llaman. "Pa que me llamas, prima, si cuando me tienes te retienes, si me mortifica tu mirada. El toro, antes de morirse, disfruta de encinares, prados y arrollos que no eres capaz de imaginar: cosas que no creerías, atacar naves en llamas más allá de Orión, rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Todos estos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia… Es hora de morir..". Es verdad que normalmente muere el toro, no el torero. Afortunadamente. Si no fuera así, yo sí estaría en contra. Que sentimantalismo infantil tan tonto se va imponiendo, nos va devorando a todos.  Es la filosofía de Hitler, cuanto más conozco a los hombres mas amo a mi perro. Los perros no opinan, sólo muerden cuando se les ordena. En Portugal no ejecutan al animal delante del público, escamotean la muerte. Es propio de nuestro tiempo, escamotear la vida, cuando la muerte se ceba sobre el planeta, hombres, plantas y alimañas. ¡Que no quiero verla! Corazón que no siente, corazón sin sentido. Yo iré a verlas en tanto no las prohiban. 


"A estas horas", le dije, "un hombre llamado José Tomás se debate entre la vida y la muerte en Aguas Calientes". Pocos artistas tan grandes como José Tomás: John Ford, Leon Tolstoi, Morente, Messiaen, Coltrane, San Juan, Dante, mi abuelo, Kipling, Dylan, Jonny Cash, Wayne, Antonio Machado (la guerra), Agustina Bessa-Luis, Teresa de Jesús, Wilder, Goya, Belmonte, el anónimo del Lararillo, Velazquez, Erice, Schumann, Galdós, Cervantes, Kitano, Ramón Resino, Israel Galván, Kafka (el absurdo de nuestro tiempo), Milena Jesenká, Miguel Ángel, el inventor de la góndola, el Selu, Amalia, Eastwood, Lázaro Ros, Fred Astaire, Ella Fitzgerald, y su primo Francis Scott, Claplin, Perls, Jorge Llano, Borges, Greene (le pese a quien le pese), Hemingway, Pla, Azorín, Lope, Cabrera, Rulfo, Paz, Magris, Torga, Hammett, Bogart, Woolf, los dioses griegos, Juan de Hierro, Cicerón, Agustín de Hipona, Descartes, Kant, Hume, Renoir incompleto, Vermeer, Truffaut, Chejov, Pareja Obregón, Aurelio, Manuela Vargas, Belén Maya, Angust Young, McCartney, Ingrid Tullin, la Rubia de Málaga, Montoya, la de los Peines, los Chichos, Cela, George Harrison,  Ravi Shankar, Robert Smith, la autora de la Biblia, Mateo Vílchez, Rafa Justicia, Manuel Gerena, Mairena, Gene Kelly, Ortiz Nuevo Pericón, Mahler, Camarón, Marchena, Derzu Uzala, Naranjo, Haws, Nasrudin, don Quijote, el gato James, Juan Ramón, Simenon, Buñuel, Kiewloski, Harpo, Groucho, Duke Ellington, Piazzola, Yerbabuena, Beethoven, Platón y pare usted de contar. Nos cogió el toro, don Tomás. Nos cogió el toro: y es que nos gustan tanto los miuras, que luego pasa lo que pasa. Eso sí, si yo tuviera que tomar la alternativa, que me la de José Tomás, José Tomás. Que pa una vez que yo me monte, ha de ser en primera. En plaza de primera, claro.



Por la mañana, mientras desayunaba, vi los rejones en la tele y Antonio Amador me llamó y me dijo que estaba enamorado. Es la noticia de la feria. Pero eso ya lo contará en su blog (http://terapiagestaltsevilla.blogspot.com/). Me sentí tan feliz. Escribí un mensaje en una botella sabiendo que naufragaría en lagos y océanos de agua y tiempo y luego me fui a la miurada. Es la mejor puesta en escena que he visto, la Maestranza. Aunque el asiento es incómodo. El Fundi con el cuarto estuvo colosal. No mató bien y perdió el trofeo. Pero la faena fue escandalosa, la única ocasión en la que sonó la música en la tarde. Algunos aficionados dicen que la mejor faena fue la de Rafaelillo con el último. Estaba ya un poco cansado, con el culo dolorido. Además, recibí la llamada de María-Perlita-Zhen de que me esperaban en la feria y me despisté. Pensé en Isabel. ¿Dónde estaría Isabel? Yo no tenía plan de ir, pero fui. Como los demás días.



La feria ya se ha acabao ... La cosa estaba tan triste que en Torres Macarena ya habían quitao el retrato de cuerpo entero de Manuel Vallejo saliendo de detrás del telón. Yo paso miedo en los toros, pero más lo pasé contigo. Entré a matar y te fuiste. Vaya un toro con guasa, después de haber enbestido con el capote. En mi pueblo les llaman de una manera a estos toros, pero no lo voy a decir aquí porque  soy un caballero "¿Por qué dices que es un arte? Es una tortura de un animal". Me lo dijo comiéndose un pincho de pollo. Es el arte más sublime. Todo el arte trata de la vida, de la muerte. En el toro la muerte, la vida, no es una metáfora, sino una presencia constante. Del toro, del torero. En Aguas Calientes hay un hombre valiente que habitaba en el fondo de un cobarde. ¿No es sublime el amor que hace aflorar lo mejor de nosotros? Si no hay posibilidad de muerte no vale la pena el amor, el arte, la vida. La fiesta ya se ha acabao ... me encontré con Carmen Ledesma y le dije que me pareció sublime lo suyo en el homenaje a La Negra. Y mira que había buenos artistas en el cartel. Antes de que bailara habían desfilado por el escenario Niña Pastori, Alba Molina toda preñada, Lole, Poveda ... Poveda cantó por alegrías pa rabiar. Yo también las canté con rabia. Con rabia a Isabel, entretenida en la portada. Cuando me despedí de ella me dio su número, pero no la llamé. Hay gente que no sabe apreciar el arte grande. Jonathan, el ingleño, un arte muy grande: casi dos metros. Sacó la guitarra de la funda pero no me pude entonar por malagueñas. Le cogí la guitarra y canté sevillanas. Cuatro parejas delante de mi las bailaban. "Soñando pasó, por el puente ..." si se empeña en seguir dormida, para qué despertarla. No es Triana el peor sueño que se puede tener. Eso sí, cuando la besé por vez primera estábamos al otro lado del río. Adiós sevillanos y sevillanas.


P. D.: Ya otro día te cuento lo de Fernanda.

Epílogo por soleá. Los operarios hacinan las sillas. Epílogo por fandangos. Los operarios recogen las macetas. Todo se ha consumado. Todo se ha consumido.



De las imágenes

La Maestranza, el mejor teatro de sueños. Albero, sangre y cielo.

El Fundi en un lance con el cuarto.

Con María e Isabel.

Sevillanas, fandangos, soleá, alegrías embrutecidas. Y Jonathan, con sombrero cordobés. Un hombre grande.

(Nota final: todos los sucesos de ficción narrados en esta serie que hoy toca a su fin, ocurrieron también en la realidad. O, al menos, así lo cree su autor. Gracias por vuestro seguimiento y hasta la próxima).